La mirada
Al escuchar, miras atentamente a los ojos de tu interlocutor para demostrarle interés y atención, y muestra desinteres si suele desviar a menudo la mirada cuando te habla. Si nos miran fijamente al hablarnos es fácil que nos pongamos nerviosos, sobre todo porque aparece el dilema de sostener durante demasiado tiempo una mirada, frente a desviar los ojos, algo que puede ser interpretado como falta de interés. Después, cuando te dispones a tomar la palabra, desvías la mirada un instante, justo antes de empezar a hablar, para hacer ver que te dispones a dar una respuesta considerada y meditada. Por supuesto, la persona con la que hablas no es consciente de todo esto, pero a un nivel sutil está captando todos estos mensajes y probablemente tiene ya una impresión bastante favorable ti.
La persona que te habla con gafas de sol oscuras está diciéndote lo inaccesible que es y lo difícil que lo tienes para llegar hasta ella. Dan la sensación de gran reserva y rechazo a entablar una conversación, aunque, por supuesto, puede tratarse tan sólo de inseguridad. A veces se utilizan como un modo de esconderse ante la mirada ajena.
El lugar hacia donde dirigimos la mirada dice también mucho. Cuando se trata de personas que acabamos de conocer se mantiene la mirada dentro del triángulo formado por los ojos y la nariz, y entre amigos se amplía ese triángulo para incluir la boca. Bajar la mirada por debajo de la cara tiende a interpretarse como un mayor deseo de intimidad y puede hacer que una persona, sobre todo si es mujer, se sienta nerviosa o enfadada al verlo como una insinuación sexual. El tiempo durante el cual una persona mantiene su mirada puede darnos también algunas pistas. Las personas inseguras la mantienen menos. Cuando se habla de temas personales disminuye el contacto visual y cuando alguien nos elogia sucede justo lo contrario.

Gatos?...me dan miedo...ya empiezo mal!.
La verdad es que creo que nací con mis gafas de sol puestas...aunque no del tipo XXL que se llevan ahora, pequeñas, estrechas y alargadas...(a lo mejor es un atenuante)
Cuando me hablan sigo las manos de mi interlocutor...y si no le conozco, le miro poco aunque siempre a los ojos, para compensar supongo. Si hablo yo, intento analizar la expresión de su cara...y si hace ruiditos,chasquear los dedos, dientes...llaves,papelitos...se rasca...desaparezco!,ja,ja,ja...
Vale, ya he hecho el test: los resultados?
Si las gafas son muy pequeñas sera que eres poco accesible sin llegar a inaccesible, digo yo.
Lo de las manos no le des mas vueltas que va a ser tu fetiche, jaja. A mucha gente le fascinan las manos y se quedan embelesadas con su movimiento.
El "uso" de las manos es fundamental,casi para todo. :o)
Yo gesticulo bastante al hablar, tanto con mis facciones como con mis manos, digamos que soy muy visual.
Lo de como miro a mis interlocutores, pues depende, suelo mirar a los ojos, aunque a veces te pongan complicaciones en forma de canalillos sinuosos, je, je.
En serio que me gusta mirar la boca y los ojos, a mi particularmente me dicen mucho de alguien.
Mis gafas de sol empezaron por ayudar a mi timidez y con el paso de los años son un alivio para mi miopía (...estoy comiendo unos albaricoques tremendos...agh!!!)...la verdad es que ya me ha acostumbrado a que digan: "c-ño,pues no parecías tan simpática"...y qué culpa tengo yo?,es que acaso debo comprarme una nariz de payaso?, o colgarme un cartel en plan "hable conmigo,en realidad soy estupenda"...ja,ja,ja...quien me conoce lo sabe...y los demás que se lo curren,ja,ja,ja...no voy a hacer todo el trabajo yo sola...
Ahi te doy toda la razon del mundo,Mina. El que quiera peces que se moje el culo. Y lo que he dicho en otros blogs, poner el liston bien alto "porque yo lo valgo" como la del anuncio.
Si nadie lo salta pues mala suerte,pero como lo bajes...