La vida para una niña en Marigliano no era un camino de rosas. El pueblo era pobre y el clan hacía que todo fuera muy complicado. Se exigía su aprobación para casi todo. Abrir una tienda, comprar un arado, ir de viaje,... El control era absoluto. Y el centro de ese control era el Signore Podesta. Era el enlace que la familia había enviado para controlarlo todo. Gian Luca Podesta rondaba la mediana edad. De tez morena, obeso, con una gran cicatriz en el cuello que intentaba disimular con un colgante de la Madonna di Loreto, gorra bien ceñida, asustaba solo con su aspecto. Nada mas llegar al pueblo se instaló en el caserón de los Cabassi que tuvieron que irse a vivir a casa de unos parientes en Casoria.
Su presencia en el pueblo se hizo notar de seguida. él y sus hombres no pasaban desapercibidos. A Marciale Zanardi se le vió discutir con Podesta y poco tiempo pasó hasta que lo encontraron ahogado en la acequia que había camino de la Fontana de l'Angelo. El suicidio de su hermano Giancarlo se produjo al día siguiente. Según Tia Marella no pudo superar la muerte de su hermano, aunque todos sabíamos de la fortaleza de los Zanardi.
El padre Paolo recibió la visita de uno de los ayudantes de Podesta y desde entonces solo hablaba en sus sermones de acoger con los brazos abiertos a cualquier extraño que se presente en nuestra vidas y a ser fiel a la familia, aunque esto último,por supuesto, iba con segundas.
Poco a poco Marigliano se conviertió en el feudo de los Abbondanza y Gian Luca Podesta en nuestro señor feudal.