
Jocabed vivió su exilio de palacio con una tristeza absoluta. En ninguno de los días que estuvo ausente vino nadie a verla. No podía entender lo mucho que había significado para ella el Faraón y lo insignificante que ella era para él. Su soledad más absoluta la deprimía enormemente. Su estado de salud empezaba a empeorar. Vómitos y nauses se mezclaban con momentos de placidez. Su barriga crecía y crecía hasta que por fin llegó el día. Con la fuerza que siempre tuvieron las mujeres de su familia dió a luz sola, desamparada. Tuvo a un niño muy grande, hermoso, y con los ojos de Seti, su padre. La mirada petrea ya era evidente incluso a tan tierna edad.
Pasaron los días y una vez recuperada siguió al pié de la letra el plan del Faraón. Puso al niño en una canastilla y lo llevó a la zona baños de palacio. Allí bañandose con su cohorte estaba Tefnut , la hija del Faraón. Su belleza era increible. "La esculpida" significaba su nombre y así parecía estar hecha. Al oir el llanto, Tefnut se acercó hasta la canastilla. La abrió y para su sorpresa, allí estaba el niño que había estado deseando tanto tiempo.
Lo cogió, lo beso, lo abrazó y lo levanto en alto dando gracias al cielo.
Te llamaré "El salvado de las aguas". Te llamaré Moisés.
« Mi primer ordenador | Inicio | Relojes »
1 comentario
Escribe un comentario
« Mi primer ordenador | Inicio | Relojes »


Como nómada que soy, mi viaje tiene principio pero no fin. Por el camino trasnscurre mi existencia, feliz de poder compartirla.
Hola me gustaria hablar con usted más intimamente acerca de este tema...
contacte conmigo cuanto antes pueda por favor,
este es mi email:
zafiro_brillodelaluna@hotmail.com