
Una noche cualquiera. Un pub de ambiente de Londres. Un afamado chef entra en él.
Tras saludar a los de siempre, se sienta en la barra y pide un ginger ale. Al poco , otro hombre, algo más joven que él, se sienta a su lado y entablan conversación. Coquetean un poco y el primer hombre le invita a su casa que está a pocos metros del pub. El otro acepta, y le sigue. Llegan a la casa , se ponen cómodos y el segundo hombre empieza a ponerse algo violento. El primero se sorprende. No le va el sexo duro. Prefiere la tranquilidad. El otro no cede, le pega, le empuja. El primero huye a la cocina, esa que tantas alegrías le ha dado. La misma en que ha creado unos manjares exquisitos que le han hecho ser la persona de notoriedad que es. Allí encuentra un escudero fiel. Su cuchillo grande de trocear. Cuando el violento entra, no se lo piensa. Se abalanza sobre él y le hunde el filo hasta lo más profundo. Al otro se le ponen los ojos en blanco y retrocede hasta llegar a la habitación y caer en la cama. Tras verlo agonizar, el cocinero decide honrar su profesión. Escoge sus mejores cuchillos y rebana parte de su muslo, Lo lleva a su adorada cocina y lo sofrie mientras se bebe un vaso de oporto. Después se engulle la extremidad de su víctima saboreandola con paciencia.


Como nómada que soy, mi viaje tiene principio pero no fin. Por el camino trasnscurre mi existencia, feliz de poder compartirla.
Madre mía... qué cosas pasan, es horrible.
Muchos besos.
Madre mía!!...Moraleja: mejor no te enrollas con un chef, por si acaso...:-P
Que bien que hayas vuelto. ¿Que tal las vacaciones?